Gastronomía y cultura de pueblos originarios toman el corazón de la capital en otoño

Cada otoño, la Ciudad de México renueva su compromiso con la memoria viva de sus pueblos y barrios originarios a través de un encuentro que va mucho más allá del folclor: es un acto político y cultural de reconocimiento. Del 23 de octubre al 1 de noviembre de 2026, el Monumento a la Revolución —ese coloso de cantera y acero que preside la Plaza de la República en la colonia Tabacalera— se convertirá en el epicentro de la feria Paquiliztli, organizada por la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes de la capital.

Paquiliztli —término náhuatl que evoca la idea de fiesta y regocijo colectivo— articula en un solo espacio las dos expresiones más poderosas de identidad comunitaria: la gastronomía y la música. Platillos como el mole en sus múltiples expresiones regionales y los elotes preparados según tradiciones centenarias conviven con presentaciones de agrupaciones como el Trío Murmullo Huasteco, Los Juchilangos y Soma Skanker, una programación que traza un arco entre la tradición más arraigada y las reinterpretaciones contemporáneas. El evento opera de 11:00 a 20:00 horas, con acceso desde las estaciones Revolución del Metro Línea 2 y Plaza de la República del Metrobús.

Para el C-Level y los tomadores de decisión que monitorean las tendencias de consumo cultural en México, Paquiliztli representa un fenómeno relevante: la demanda ciudadana por experiencias auténticas y enraizadas en la identidad local sigue en ascenso, desafiando la homogeneización de la oferta cultural urbana. La apuesta institucional por visibilizar a las comunidades originarias dentro del perímetro de una de las ciudades más densas del mundo no es un gesto menor; es un indicador de hacia dónde se mueve el capital simbólico —y económico— de la metrópoli.