Gastronomía ancestral mexiquense se posiciona como patrimonio cultural en encuentro regional
El Estado de México celebra su herencia culinaria con un evento que fusiona tradición, naturaleza e historia en La Marquesa
Comunidades del Estado de México convergen en un encuentro gastronómico que trasciende la degustación para convertirse en un ejercicio de documentación y preservación de conocimiento ancestral. El evento, desarrollado en el Museo Batalla del Monte de las Cruces en Ocoyoacac, reúne cocineras y cocineros tradicionales cuyas recetas representan siglos de…

Comunidades del Estado de México convergen en un encuentro gastronómico que trasciende la degustación para convertirse en un ejercicio de documentación y preservación de conocimiento ancestral. El evento, desarrollado en el Museo Batalla del Monte de las Cruces en Ocoyoacac, reúne cocineras y cocineros tradicionales cuyas recetas representan siglos de transmisión generacional y adaptación a los recursos locales.
Ocoyoacac emerge como epicentro de esta iniciativa, no por casualidad. Su identidad culinaria se construye sobre preparaciones que requieren dominio técnico y conocimiento profundo de ingredientes: el mole rojo y verde, elaborados con aproximadamente 20 componentes que van desde el plátano macho hasta el piloncillo, representan la complejidad de la cocina regional. El chuchuluco, tamal de ollita cocido lentamente en fuego directo, ejemplifica cómo la técnica y el tiempo son ingredientes tan fundamentales como los componentes físicos. Las cocineras de San Jerónimo Acazulco, reconocidas por su maestría en la preparación de mole para celebraciones comunitarias, encarnan el rol de guardianas de estas prácticas.
La programación del encuentro integra talleres, conferencias y actividades culturales que contextualizan cada preparación dentro de su ecosistema cultural e histórico. Esta estructura permite a los asistentes comprender no solo qué se consume, sino por qué, cómo y cuándo. Platillos como la barbacoa, tlacoyos, quesadillas de maíz azul y el taco de plaza —que combina nopales en escabeche, patas de cerdo, queso de puerco, pescado blanco y acociles— revelan una despensa regional que permanece largamente desconocida fuera de sus fronteras.
La ubicación del evento en un espacio que combina patrimonio histórico, naturaleza boscosa y gastronomía contemporánea responde a una estrategia más amplia: posicionar al Estado de México como destino para consumidores que buscan autenticidad, profundidad cultural y experiencias que trascienden el entretenimiento. En un contexto donde la gastronomía se reconoce como patrimonio inmaterial, iniciativas de este tipo funcionan como mecanismo de resistencia contra la estandarización y la pérdida de conocimiento culinario local.