Competiciones ecuestres, escaramuzas y ceremonias protocolarias convergen en una celebración que trasciende el deporte para constituirse como reafirmación de identidad cultural mexicana. El evento reúne equipos de diversas entidades del país en un programa que se extiende desde la madrugada hasta la madrugada siguiente, estructurado en tres charreadas, presentaciones de escaramuzas, ceremonias de protocolo y actuaciones artísticas.

Actividades preparatorias comienzan antes del acceso público. Entre las 6:00 y 8:00 horas se realiza el reconocimiento del cuadro para el Punteadero, seguido del acceso de equipos y remolques a las 7:00 horas. A las 8:00 horas ocurre una de las fases más críticas: la carrera de ganado. Estas preparaciones establecen las condiciones para que, a las 11:00 horas, se abran las puertas al público y comience formalmente la primera charreada con la participación de equipos de Puebla, Ciudad de México y Estado de México.

Ceremonia de protocolo estructura el día alrededor de las 15:00 horas, momento en el que confluyen elementos deportivos, culturales y tradicionales. El programa incluye desfile de Marcha Dragona con participación de charros, escaramuzas y Caballería del Ejército Mexicano, honores a la bandera, palabras de bienvenida y la Oración del Charro. Esta estructura ceremonial posiciona el evento más allá de la competencia, enfatizando su dimensión como expresión de patrimonio cultural.

Suertes charras que conforman las competiciones incluyen piales, colas, jineteo de toro, lazo de cabeza, jineteo de yegua, manganas a pie, manganas a caballo y el Paso de la Muerte. Cada destreza representa un reto de habilidad, coordinación y precisión que caracteriza a la charrería como disciplina que entrelaza tradición y competencia. La segunda charreada, programada a partir de las 15:31 horas, reúne equipos de Hidalgo, Morelos y Ciudad de México, mientras que presentaciones de escaramuzas y actuaciones musicales complementan el programa a lo largo de la jornada.