Situada en el extremo oriental de Indonesia, más próxima a Darwin que a Yakarta, la isla de Rote representa uno de esos destinos que el turismo masivo aún no ha logrado alcanzar. Hace cuatro décadas, surfistas australianos fueron los primeros en descubrir sus olas largas y limpias, producto de una combinación excepcional de viento, oleaje y batimetría. Hoy, ese mismo aislamiento que durante años fue su mayor obstáculo se ha convertido en su activo más valioso: un clima tropical sin mosquitos gracias a los vientos alisios, playas de arena blanca bordeadas de palmeras de coco y atardeceres que parecen suspendidos en el tiempo.

En ese escenario surge Nihi Rote, el primer resort de alta gama de la isla y la más reciente incorporación a la familia de Nihi Sumba, referente del lujo experiencial en el sudeste asiático. Ambas propiedades, separadas por pocas centenas de millas, comparten la privilegiada vista a algunas de las olas más codiciadas del planeta. El proyecto contempla 21 villas de baja altura con techos de paja y piscinas privadas, cuyos interiores integran materiales locales como palma de lontar y textiles ikat —una artesanía de tejido manual con siglos de historia en la región—. El club de playa Nammo, con restaurante frente a la rompiente Bo'a, deportes acuáticos, spa, pista de bombas y simulador de golf, completa una oferta que también incluye planes para el desarrollo y venta de residencias de lujo dentro de la propiedad.

Más allá de la infraestructura hotelera, lo que distingue a este proyecto es su apuesta por el capital humano local. La Academia de Hospitalidad de Rote forma a jóvenes de la isla en gastronomía, servicio y cultura tradicional, muchos de ellos sin experiencia laboral previa. Durante una velada organizada por los propios aprendices —que incluyó canciones y danzas tradicionales, narraciones orales, y un festín de arroz de coco con hierba de limón, estofado rendang y pescado a la parrilla con sambal—, quedó claro el alcance de esta iniciativa. Los estudiantes también aprendieron a tocar el sasando, instrumento de cuerda elaborado en bambú propio de Rote, y a nadar, habilidad que para varios representó un primer desafío personal. Antes de la apertura oficial del resort, programada para octubre, ya habían organizado una celebración que dejó huella entre los asistentes. "Nunca hemos visto algo así en Rote", comentó uno de los participantes. Entorno documenta este tipo de desarrollos donde el lujo y el impacto social convergen en destinos que están redefiniendo lo que significa viajar con propósito.