Escasez como ventaja competitiva: lo que la inteligencia artificial no puede replicar en el lujo experiencial
Frente al avance acelerado de la inteligencia artificial en la industria de viajes y hospitalidad, surge una pregunta estratégica que redefine las decisiones de inversión en el sector premium: ¿qué experiencias seguirán siendo escasas cuando todo lo demás se vuelva abundante? Esta es la premisa central que Steve Case, cofundador…
Frente al avance acelerado de la inteligencia artificial en la industria de viajes y hospitalidad, surge una pregunta estratégica que redefine las decisiones de inversión en el sector premium: ¿qué experiencias seguirán siendo escasas cuando todo lo demás se vuelva abundante? Esta es la premisa central que Steve Case, cofundador de AOL y presidente de Revolution —empresa detrás de marcas como Exclusive Resorts e Inspirato—, llevará al Foro Global de Skift, que se realizará del 22 al 24 de septiembre de 2026. Case articula lo que denomina el Cambio de Escasez: conforme la inteligencia artificial democratiza el acceso a información, contenido y tareas operativas, los elementos que no puede replicar adquieren un valor exponencialmente mayor. Esta lógica ha guiado decisiones concretas de Entorno en el desarrollo de Punta Cacique, una península frente al mar en la costa de Guanacaste, Costa Rica. La pregunta que orientó el proyecto no fue si la inteligencia artificial transformaría la hospitalidad —algo que Case considera inevitable—, sino si podría crear un lugar con esa singularidad geográfica y cultural. La respuesta es negativa. Lo mismo aplica a sus propiedades en Hawái y a sus modelos de membresía: la inteligencia artificial puede optimizar operaciones, pero no puede construir confianza comunitaria ni sustituir la experiencia de habitar un espacio verdaderamente irrepetible. La regla que emerge es clara para los tomadores de decisión: automatizar agresivamente lo que se vuelve abundante e invertir capital en lo que permanece escaso. Este enfoque tiene implicaciones directas para entender el comportamiento del consumidor de alto valor. A medida que el viaje del cliente se fragmenta y la oferta digital se multiplica, paradójicamente crece la fatiga de decisión. Más información no genera más confianza; genera parálisis. Un dato revelador: los asesores de viajes, que muchos anticiparon como una figura en extinción tras la irrupción de internet, están experimentando un resurgimiento notable. Según una encuesta reciente, el 60 por ciento de los viajeros de la Generación Z y Millennials expresó su preferencia por recurrir a un asesor humano al planear sus experiencias, optando por el juicio experto sobre la sobreabundancia de opciones digitales. En un entorno donde lo digital se vuelve omnipresente, la conexión humana auténtica —en lugares auténticos— se consolida como el activo más difícil de replicar y, por tanto, el más valioso.