Tres de los destinos costeros más relevantes de México atraviesan una contracción en su afluencia turística que obliga al sector a replantear sus estrategias de atracción y posicionamiento. Entre junio y agosto, el Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta registró 1 millón 326 mil 500 pasajeros, una caída del 13.7% frente al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con cifras del Grupo Aeroportuario del Pacífico. Cancún, por su parte, reportó 711 mil 759 visitantes menos, equivalente a una reducción del 9.7%, mientras que Los Cabos acumuló 145 mil 400 turistas menos, con una baja del 7.6%.

En el caso de Puerto Vallarta, la contracción tiene un componente adicional de percepción de seguridad. Los incidentes de violencia registrados en febrero —vinculados al crimen organizado— impactaron directamente el tráfico aéreo y la ocupación hotelera. Para junio, la tasa de ocupación en la ciudad se ubicó en 51.1%, frente al 62.4% del mismo mes del año anterior, según datos de la Secretaría de Turismo federal. La recuperación anticipada por el sector no se materializó en los términos esperados, lo que subraya la fragilidad de la confianza del viajero ante eventos de seguridad pública.

Para los directivos del sector turístico y las administraciones locales, los datos configuran un escenario que exige respuestas estructurales más allá de las campañas de promoción convencionales. Entorno señala que la sostenibilidad de estas economías —altamente dependientes del turismo internacional— requiere una agenda coordinada entre el sector privado, los gobiernos estatales y las autoridades federales, que aborde tanto la competitividad de la oferta como las condiciones de seguridad que determinan la decisión de viaje del turista contemporáneo.