Honduras enfrenta uno de sus feriados más estratégicos del año con una proyección que supera los 500,000 desplazamientos internos durante la Semana Morazánica. El Instituto Hondureño de Turismo (IHT) ha articulado una campaña de alcance nacional orientada a retener el gasto turístico dentro de la economía local, en un contexto donde la competencia con destinos internacionales —que ofrecen paquetes todo incluido con vuelo y hotel— representa un desafío real para el sector.

Detrás de la movilización hay una lógica económica concreta: un viajero que pernocta al menos una noche genera un gasto promedio de L2,200 (aproximadamente US$81.94), mientras que quienes realizan excursiones de un solo día promedian L1,000 (alrededor de US$37.24). Ese gasto abarca alimentación, transporte, hospedaje, entradas y actividades recreativas. La variable crítica —aún sin determinar— es la proporción entre ambos perfiles de viajero, dato que definirá el impacto real de la temporada sobre la economía nacional. El ministro de Turismo, Andrés Ehrler Martínez, ha hecho un llamado explícito a los hondureños para que elijan destinos nacionales: playas, montañas, sitios arqueológicos y circuitos gastronómicos en lugar de cruzar fronteras.

Una de las apuestas más relevantes de la estrategia del IHT es la desconcentración turística. Más allá de los destinos consolidados como Roatán, Tela, La Ceiba y Copán, la campaña impulsa territorios con menor tráfico habitual: Olancho, Choluteca, Danlí, Intibucá, Comayagua, Siguatepeque y el Lago de Yojoa. Para quienes no pueden desplazarse largas distancias, se activan opciones cercanas a Tegucigalpa como Valle de Ángeles, Santa Lucía y Cantarranas. El objetivo no es solo mover personas, sino distribuir el gasto entre más comunidades y pequeños negocios. Dina Núñez, presidenta de la Asociación de Hoteles Preciosos de Honduras, ha reforzado ese mensaje instando a los ciudadanos a explorar ciudades que normalmente reciben menos visitantes. Medir el éxito del feriado requerirá ir más allá del conteo de viajeros: la ocupación hotelera, la duración de las estadías y el alcance del consumo hacia los circuitos más pequeños serán los indicadores que determinen si la Morazánica logró su objetivo de fondo.