Preparar pozole para las Fiestas Patrias implica navegar un mercado de ingredientes con variaciones de precio que pueden sorprender incluso al consumidor más experimentado. Entorno realizó un monitoreo de precios en establecimientos comerciales de distintas regiones del país, revelando disparidades significativas que impactan directamente en el presupuesto familiar durante una de las celebraciones más arraigadas del calendario mexicano.

Entre los hallazgos más relevantes destaca el comportamiento del espinazo de cerdo, ingrediente clave en la versión más tradicional del platillo: mientras en un establecimiento de la alcaldía Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México, el kilo se comercializó en $38.00 pesos, en Mérida, Yucatán, el mismo corte alcanzó los $149.00 pesos, una diferencia de más de tres veces entre ambos extremos. El maíz cacahuazintle —conocido también como maíz pozolero— registró su precio más competitivo en la alcaldía Benito Juárez, con $47.90 pesos por kilo, frente a los $61.50 pesos detectados en Reynosa, Tamaulipas. Las guarniciones tampoco escaparon a esta lógica: el ajo presentó la brecha más pronunciada del análisis, con un mínimo de $70.20 pesos en Veracruz y un máximo de $286.99 pesos en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Más allá de las cifras, el estudio de Entorno pone de relieve un fenómeno estructural del consumo en México: la geografía determina el acceso. Ingredientes como la cebolla, el limón, la lechuga romana y los rábanos cambray —elementos que definen la experiencia sensorial del pozole— muestran que los mercados públicos y centrales de abasto mantienen precios considerablemente más bajos que las cadenas de supermercado en zonas metropolitanas. Para los directivos y tomadores de decisiones que analizan el comportamiento del consumidor mexicano, estos datos subrayan la importancia de las herramientas de monitoreo de precios como instrumentos de inteligencia de mercado, especialmente en temporadas de alta demanda como las festividades de septiembre.