Movilidad aérea sin precedentes en el norte de la Ciudad de México: el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles cerró el periodo vacacional de verano con números históricos que redefinen su posicionamiento dentro del Sistema Aeroportuario Metropolitano. El 7 de agosto, la terminal alcanzó su pico máximo con 28,451 pasajeros atendidos en 194 operaciones —superando el récord previo registrado apenas una semana antes, el 31 de julio, cuando transitaron 28,236 usuarios en 186 vuelos.

Más allá de las cifras, el dato relevante para el sector es lo que estos números implican en términos de infraestructura y capacidad operativa. El AIFA absorbió una demanda extraordinaria sin comprometer los estándares de calidad y seguridad que rigen al sistema aeroportuario, lo que posiciona a la terminal como un activo estratégico en la gestión del tráfico aéreo regional. Con una red que hoy conecta 40 destinos nacionales y siete internacionales, el aeropuerto ha consolidado una oferta de rutas que responde a una demanda en aceleración sostenida.

El componente de conectividad terrestre añade una dimensión adicional al análisis: los accesos multimodales del AIFA —que vinculan la terminal con la Zona Metropolitana del Valle de México y con 11 estados de la República— convierten al aeropuerto en un nodo de movilidad integral, no solo en un punto de embarque. Para los tomadores de decisión en sectores como turismo, logística y desarrollo inmobiliario, este crecimiento representa una señal clara sobre la maduración de una infraestructura que, en pocos años, ha pasado de proyecto a motor de desarrollo económico para la región oriente del país.