Materia y silencio: el papel como lenguaje en la pintura abstracta contemporánea
Una exposición en Oaxaca explora la relación entre materialidad, memoria y percepción sensorial
Museo de las Culturas, ubicado en el antiguo convento de Santo Domingo de Guzmán construido entre los siglos XVI y XVII, alberga una exposición de collages sobre papel que interroga la naturaleza misma del material artístico. Las piezas presentadas emplean papeles vegetales manufacturados especialmente, destacando una técnica que trasciende lo…

Museo de las Culturas, ubicado en el antiguo convento de Santo Domingo de Guzmán construido entre los siglos XVI y XVII, alberga una exposición de collages sobre papel que interroga la naturaleza misma del material artístico. Las piezas presentadas emplean papeles vegetales manufacturados especialmente, destacando una técnica que trasciende lo convencional para convertir el papel en protagonista de una experiencia sensorial compleja.
La propuesta central invita a la reflexión sobre la esencia del papel como medio. El artista declara: "El blanco hueso se hizo oración. Arpillera beige gastada, la luz pasa por la cicatriz y se vuelve santa. No es tela, es piel de papel. Papeles que respiran, papeles porosos que dejan pasar aire". Esta declaración resuena en el espectador, quien se ve inmerso en una experiencia que trasciende lo visual para adentrarse en lo táctil y lo contemplativo.
La serie complementaria resalta la importancia del tiempo y la materia como elementos narrativos. "Cada signo es lo que el tiempo dejó, mientras se hacía materia bajo la tierra. No mires. Toca el signo. Es tiempo que se queda, el signo pierde ser entendido, pide ser reconocido. El signo habla. Alfabeto primario. Testifica. El silencio también es respuesta. Donde lees sin sonido, el signo respira. El signo eres tú", afirma el artista, invitando a los visitantes a una conexión más profunda con la obra.
La exposición en la Sala de Dómina consta de múltiples series que exploran la relación entre el arte y la memoria. Cada elemento está diseñado como un viaje introspectivo a través de la materialidad, donde la luz funciona como símbolo fundamental y la mancha se transforma en expresión de la memoria. Esta aproximación consolida una práctica artística que ha redefinido el lenguaje de la pintura abstracta en México contemporáneo, donde convergen el color, la materia, el tiempo y el espacio en un diálogo continuo con el espectador.