Arqueología de élite: 38 tumbas intactas revelan secretos de la civilización preincaica en Perú
Hallazgo de 600 años en Chan Chan expone rituales funerarios y jerarquías de poder en el reino chimú
Treinta y ocho individuos de la élite chimú permanecieron intactos durante más de seis siglos en el conjunto amurallado Utzh An, el sector más extenso del complejo arqueológico de Chan Chan, la mayor ciudad de barro de América prehispánica. Su descubrimiento representa un punto de inflexión en la comprensión de…
Treinta y ocho individuos de la élite chimú permanecieron intactos durante más de seis siglos en el conjunto amurallado Utzh An, el sector más extenso del complejo arqueológico de Chan Chan, la mayor ciudad de barro de América prehispánica. Su descubrimiento representa un punto de inflexión en la comprensión de las estructuras de poder y los rituales ceremoniales de una civilización que dominó la costa peruana entre los años 1000 y 1470.
La excavación científica en la Cámara Principal reveló los restos de un noble chimú acompañado de ornamentos en concha y metal, mientras que en las cámaras laterales se hallaron armas, emblemas de metal y dieciocho individuos adicionales. Lo que distingue este hallazgo es su integridad: plataformas funerarias que escaparon al saqueo sistemático que caracterizó la arqueología del sitio durante décadas. Entre los artefactos, destacan sesenta piezas cerámicas con influencia estilística inca, evidencia material de la interacción entre el reino chimú y el imperio incaico posterior a la conquista del Valle de Moche.
Patrones funerarios de alto rango emergen del análisis preliminar: pigmentación roja en cabezas y cerámicas, aplicaciones de cinabrio —pigmento considerado sagrado en la cosmología andina— y un cuerpo extendido que sugiere un ritual de sacrificio o una distinción jerárquica apartada de las convenciones chimú. Estos detalles no son meros ornamentos, sino documentos materiales que revelan cómo se concebía la muerte, el poder y la trascendencia en una sociedad sofisticada que construyó ciudades de adobe sin rueda ni hierro.
Las intervenciones en Utzh An han alcanzado un 79% de avance, y los estudios bioarqueológicos prometen desentrañar aspectos de la salud, la dieta y las prácticas rituales de la élite chimú. Para la arqueología peruana y la comunidad académica internacional, este descubrimiento representa la oportunidad de estudiar contextos funerarios no perturbados tras seiscientos años, una rareza que redefine el conocimiento sobre las dinámicas de poder en la América prehispánica.