Monumento prehispánico de mayor volumen del mundo permanece en la sombra del turismo global
La pirámide de Cholula supera en escala a las de Egipto, pero recibe una fracción del flujo de visitantes internacionales
Estructura de 4.45 millones de metros cúbicos, casi el doble del volumen de la Gran Pirámide de Giza, se alza en Puebla como el monumento de mayor magnitud jamás construido por civilización humana. Conocida en náhuatl como Tlachihualtépetl —literalmente "cerro hecho a mano"—, esta pirámide prehispánica cuenta con certificación del…

Estructura de 4.45 millones de metros cúbicos, casi el doble del volumen de la Gran Pirámide de Giza, se alza en Puebla como el monumento de mayor magnitud jamás construido por civilización humana. Conocida en náhuatl como Tlachihualtépetl —literalmente "cerro hecho a mano"—, esta pirámide prehispánica cuenta con certificación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y reconocimiento de Guinness World Records. Su base de 450 por 450 metros cuadruplica la de su contraparte egipcia, que mide 230 por 230 metros, mientras se eleva 66 metros sobre la llanura poblana.
A pesar de esta monumentalidad, el contraste en visitación resulta elocuente. En 2025, recibió apenas 188 mil 555 visitantes —aproximadamente 523 diarios—, mientras las pirámides de Egipto atrajeron entre 14 y 15 millones de turistas en el mismo período. Durante el Equinoccio de Primavera, uno de los momentos de mayor afluencia a zonas arqueológicas mexicanas, Cholula registró 4 mil 713 visitantes frente a los 36 mil 255 de Teotihuacán. Esta disparidad refleja un fenómeno de desconexión entre magnitud histórica y posicionamiento en la conciencia colectiva global, atribuible fundamentalmente a déficit de difusión y conocimiento sobre la existencia de este patrimonio.
Sobrepuesta en ocho estratos constructivos a lo largo de mil años —desde aproximadamente 300 a.C. hasta el siglo IX d.C.—, la pirámide encarna la continuidad civilizatoria mesoamericana. Cada cultura dominante erigió su propio templo sobre el anterior, proceso documentado por investigadores arqueológicos. En su apogeo, hacia el año 200 d.C., Cholula funcionaba como segundo centro urbano mesoamericano con cerca de 100 mil habitantes, solo superado por Teotihuacán. La estructura actual, ubicada a 15 kilómetros de Puebla y aproximadamente dos horas de la Ciudad de México, fue reinterpretada por conquistadores españoles que, en 1519, la confundieron con accidente geográfico natural. En 1594, construyeron el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios en su cúspide, cuyas cúpulas amarillas con el Popocatépetl de trasfondo se consolidaron como imagen icónica nacional.
Documentación formal de la naturaleza artificial de la elevación llegó en 1881 con el arqueólogo Adolph Bandelier. Las excavaciones sistemáticas iniciaron en 1931 bajo dirección del arquitecto Ignacio Marquina, quien diseñó túneles de traversía que preservaron la iglesia colonial. Para 1954, la red subterránea alcanzaba aproximadamente 8 kilómetros de extensión, aunque solo 800 metros permanecen habilitados para acceso público. Patrimonio cultural de magnitud incomparable, la pirámide de Cholula representa un caso de desconexión entre relevancia arqueológica mundial y visibilidad en circuitos turísticos internacionales.