Incendios forestales amenazan el pulmón verde más cercano a Valencia
El bosque de El Saler, con tres siglos de historia documentada, enfrenta desafíos de gestión ambiental tras afectación de miles de hectáreas
Bosques milenarios cercanos a grandes urbes enfrentan presiones crecientes por acumulación de combustible vegetal y cambios climáticos. En el caso de Valencia, La Devesa de El Saler representa el espacio forestal más próximo a la ciudad, excluyendo parques urbanos artificiales, integrándose dentro del parque natural de La Albufera, declarado en…
Bosques milenarios cercanos a grandes urbes enfrentan presiones crecientes por acumulación de combustible vegetal y cambios climáticos. En el caso de Valencia, La Devesa de El Saler representa el espacio forestal más próximo a la ciudad, excluyendo parques urbanos artificiales, integrándose dentro del parque natural de La Albufera, declarado en 1986 como el primero y más relevante de la Comunitat Valenciana.
Este territorio de 800 hectáreas, de las cuales 300 corresponden a pinar, posee raíces históricas profundas. Su existencia aparece documentada en el 'Llibre del Repartiment' de Jaume I y fue inmortalizada en la novela 'Cañas y barro' de Vicente Blasco Ibáñez, reflejando su importancia en la identidad cultural valenciana. El ecosistema combina vegetación arbórea con zonas de marjal dedicadas al cultivo de arroz, un lago interior, dunas costeras y franja marina, conformando un complejo ambiental de alto valor ecológico.
Durante las últimas tres décadas, el pinar ha experimentado un proceso de recuperación tras décadas de deterioro causado por vientos constantes y salinidad marina que afectaron ejemplares en los primeros 300 metros de costa. Paralelamente, se han ejecutado trabajos de reconstrucción de dunas y restauración de vegetación circundante. Sin embargo, esta regeneración ha generado una acumulación significativa de matorrales y material vegetal seco, creando condiciones de alta inflamabilidad. Los incendios recientes han afectado 37 hectáreas, representando el 12% del pinar neto.
Expertos en gestión forestal señalan que la recuperación post-incendio requiere un enfoque integral: reducción controlada de combustible mediante manejo de matorrales, mejora de accesibilidad pública para vigilancia comunitaria, y continuación de procesos de renaturalización que promuevan biodiversidad. Estos ecosistemas periurbanos demandan equilibrio entre conservación, uso público y prevención de riesgos, especialmente en contextos de intensificación climática.