Negociación de alto nivel busca devolver la Fórmula 1 a Sudamérica con horizonte en 2029
Buenos Aires avanza en conversaciones formales con la cúpula del automovilismo mundial para recuperar una fecha en el calendario de la máxima categoría, con obras de infraestructura ya en marcha y un esquema contractual de largo plazo en la mesa.
## Negociación de alto nivel busca devolver la Fórmula 1 a Sudamérica con horizonte en 2029 Desde las instalaciones del autódromo de Interlagos, en el marco del Gran Premio de San Pablo, Buenos Aires dio un paso formal en su proceso de reincorporación al calendario de la Fórmula 1. El…

Negociación de alto nivel busca devolver la Fórmula 1 a Sudamérica con horizonte en 2029
Desde las instalaciones del autódromo de Interlagos, en el marco del Gran Premio de San Pablo, Buenos Aires dio un paso formal en su proceso de reincorporación al calendario de la Fórmula 1. El Jefe de Gobierno porteño sostuvo una reunión directa con el CEO de la categoría para reafirmar el compromiso institucional de la ciudad y establecer la hoja de ruta de una negociación que apunta a concretar una fecha entre 2029 y 2030, con la posibilidad —aunque no confirmada— de anticiparse si se cancela alguna carrera en 2027 o 2028.
Detrás de la gestión diplomática existe una apuesta de infraestructura concreta: el Autódromo Oscar Gálvez está siendo rediseñado con la participación de Tilke, la firma de ingeniería alemana especializada en trazados de Fórmula 1 y responsable de circuitos como el de Abu Dhabi, Baréin y Shanghai. La decisión de incorporar a este estudio implicó un cambio de rumbo respecto al proyecto original, que estaba orientado al MotoGP, y supuso una revisión integral del diseño de la pista, los paddocks y los sistemas de seguridad para cumplir con los estándares técnicos de la categoría. Las obras, según las autoridades, avanzan levemente por delante del cronograma previsto, incluso considerando las condiciones climáticas adversas asociadas al fenómeno de El Niño.
El esquema de negociación contempla un contrato de al menos cinco años, lo que representa tanto una exigencia de la Fórmula 1 para otorgar certeza a sus patrocinadores y equipos, como una señal de la solidez financiera que Buenos Aires busca proyectar frente a otras ciudades competidoras con mayor músculo económico. La postura oficial es deliberadamente cautelosa: se evita vender expectativas antes de tener acuerdos firmados, y cada avance se valida con equipos técnicos, financieros y legales. En un mercado donde los derechos de organización de un Gran Premio implican compromisos de cientos de millones de dólares a lo largo de una década, la credibilidad institucional y la capacidad de ejecución pesan tanto como el entusiasmo de la afición.


