Arte cinético y arquitectura urbana se fusionan en una experiencia colectiva sin precedente
Una instalación permanente de toboganes monumentales redefine la interacción entre el espacio público, el arte contemporáneo y la vida cotidiana en la capital mexicana
## Arte cinético y arquitectura urbana se fusionan en una experiencia colectiva sin precedente Cuatro toboganes espirales de escala monumental están a punto de convertirse en uno de los gestos artísticos más audaces que haya integrado el espacio público de la Ciudad de México en años recientes. Mexico City Slides,…

Arte cinético y arquitectura urbana se fusionan en una experiencia colectiva sin precedente
Cuatro toboganes espirales de escala monumental están a punto de convertirse en uno de los gestos artísticos más audaces que haya integrado el espacio público de la Ciudad de México en años recientes. Mexico City Slides, la nueva instalación permanente del artista belga Carsten Höller, atravesará un desarrollo de uso mixto en la colonia Granada, conectando físicamente restaurantes, oficinas corporativas, un futuro hotel de ultra lujo y un espacio cultural emergente a través de una experiencia tan simple como inesperada: el descenso.
Con estructuras que varían entre 12 y 38 metros de altura y longitudes de hasta 90 metros, los cuatro toboganes descienden desde distintos puntos del complejo antes de converger en una misma área de llegada. El diseño permite que cuatro personas partan simultáneamente desde distintos orígenes —una terraza de restaurante, un piso de oficinas, un lobby hotelero— y arriben juntas al mismo punto. Höller, quien ha explorado el tobogán como medio artístico desde 1998 en instituciones como la Tate Modern de Londres, el New Museum de Nueva York y el Moderna Museet de Estocolmo, describe estas estructuras como "una escultura con personas dentro": objetos que solo se completan en el momento en que alguien se entrega a la gravedad. Esa entrega, que él caracteriza como un "pánico voluptuoso sobre una mente por lo demás lúcida" —tomando prestada la frase del sociólogo Roger Caillois—, es precisamente lo que convierte al tobogán en un dispositivo capaz de suspender, por un instante, las jerarquías sociales y funcionales del entorno.
Programada para abrir en diciembre de 2026 con acceso público y gratuito, la instalación llega en un momento en que la Ciudad de México consolida su posición como destino de arte contemporáneo de escala internacional. Encargada por Arte Abierto y el desarrollador SOMA en colaboración con el despacho Sordo Madaleno, la obra no solo amplía el vocabulario del espacio público capitalino, sino que plantea una pregunta relevante para el urbanismo contemporáneo: ¿qué ocurre cuando el arte deja de ser contemplativo y se convierte en el mecanismo que une a personas que, de otro modo, jamás habrían compartido un mismo instante?


