Cine político y turismo extremo: cuando la pantalla convierte territorios en destino aspiracional

Pocas industrias tienen el poder de reposicionar un destino geográfico con la velocidad y el alcance que lo hace el cine de autor con distribución internacional. La más reciente producción de Martin McDonagh —responsable de títulos como In Bruges y Los Banshees de Inisherin— sitúa su nueva comedia negra en dos de los escenarios más cargados de simbolismo de América Latina: el Santiago previo al golpe militar de 1973 y la enigmática Rapa Nui, territorio chileno de origen polinesio conocido mundialmente por sus moáis. El resultado es una obra que, sin proponérselo explícitamente, convierte a Chile en protagonista de una conversación cultural global.

Protagonizada por Sam Rockwell y John Malkovich, la narrativa sigue a dos agentes de la CIA en los días previos al derrocamiento del presidente Salvador Allende, un evento que marcó un punto de inflexión en la historia política de la región y en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Lejos de ser un thriller de espionaje convencional, McDonagh construye un relato sobre la mortalidad, la complicidad y la memoria a través de dos personajes que, paradójicamente, viajan a Rapa Nui buscando descanso mientras la historia se fractura a su alrededor. Uno de ellos, diagnosticado con cáncer terminal, convierte ese viaje en su último acto de voluntad propia; el otro asume, casi sin advertirlo, el rol de cuidador de quien fue su mentor.

Para los tomadores de decisiones en industrias como el turismo de lujo, la producción audiovisual o el desarrollo de marca-país, el fenómeno que representa esta película es digno de análisis. La forma en que el cine de alto perfil puede transformar la percepción de un territorio —incluso cuando sus protagonistas lo recorren con indiferencia deliberada, como ocurre aquí con los personajes frente a la cultura rapanui— tiene implicaciones directas en flujos turísticos, inversión cultural y posicionamiento geopolítico. Chile, que ya figura entre los destinos más sofisticados de Sudamérica, suma con esta producción una capa adicional de visibilidad narrativa que ninguna campaña de marketing convencional podría replicar.