Normalización técnica de un ícono de la pastelería peruana eleva estándares de inocuidad alimentaria
Una nueva norma técnica peruana establece parámetros fisicoquímicos, microbiológicos y de rotulado para garantizar la calidad de uno de los productos de repostería más emblemáticos del país
## Normalización técnica de un ícono de la pastelería peruana eleva estándares de inocuidad alimentaria Perú avanza en la formalización de sus tradiciones gastronómicas con fuerza regulatoria. El Instituto Nacional de Calidad ha aprobado la Norma Técnica Peruana NTP 106.010:2026, un instrumento que establece criterios técnicos precisos para la producción…

Normalización técnica de un ícono de la pastelería peruana eleva estándares de inocuidad alimentaria
Perú avanza en la formalización de sus tradiciones gastronómicas con fuerza regulatoria. El Instituto Nacional de Calidad ha aprobado la Norma Técnica Peruana NTP 106.010:2026, un instrumento que establece criterios técnicos precisos para la producción del turrón de Doña Pepa, producto considerado patrimonio de la pastelería nacional. La disposición abarca composición, características físicas y sensoriales, control microbiológico, envasado, rotulado, almacenamiento y transporte, consolidando un marco de referencia que hasta ahora operaba sin estandarización formal.
Entre los parámetros fisicoquímicos más relevantes, la norma fija un máximo de 12% de humedad, 3% de ceniza y 0,70% de acidez, además de establecer que el índice de peróxido no debe exceder los 5 Meq/kg y prohíbe explícitamente el uso de bromato de potasio, sustancia cuyo impacto en la salud ha motivado restricciones en múltiples mercados internacionales. La regulación distingue además entre dos categorías del producto: la versión tradicional, elaborada con harina de trigo, grasa vegetal, azúcar, sal, anís, ajonjolí y yema de huevo; y una versión no tradicional que admite harinas alternativas y variaciones en la formulación. Ambas deben presentar forma cúbica o de paralelepípedo, corteza de tonalidad dorada rojiza y una textura interior suave.
Desde una perspectiva de gestión empresarial, la norma representa un cambio de paradigma para los productores del sector. Los controles microbiológicos introducidos —que contemplan mohos, Escherichia coli, Staphylococcus aureus, Bacillus cereus, Clostridium perfringens y Salmonella spp.— elevan significativamente las exigencias de trazabilidad y control de procesos en la cadena productiva. Para las empresas del ramo, esto implica inversión en capacidades analíticas, adecuación de instalaciones y revisión de protocolos de almacenamiento y transporte. En paralelo, el rigor en el rotulado —alineado con la legislación nacional vigente— responde a una tendencia global hacia la transparencia informativa que los consumidores de hoy demandan con creciente firmeza.


