Zoológicos latinoamericanos apuestan por la reintroducción de megafauna africana

Después de un cuarto de siglo de ausencia, Lima se prepara para recibir a dos elefantes africanos en un traslado logístico de alta complejidad que involucra coordinación internacional, transporte aéreo especializado y la habilitación de una infraestructura de más de 14,000 metros cuadrados dentro del principal zoológico de la capital peruana. La operación, programada para concretarse entre finales de noviembre y principios de diciembre, representa un hito en la historia de la conservación ex situ en el país: será la primera vez que ejemplares de la especie africana —distinta en tamaño, morfología auricular y presencia de colmillos en ambos sexos respecto a la asiática— habiten territorio peruano.

El proyecto es el resultado de gestiones que se iniciaron en 2016 con African Safari, un parque zoológico mexicano, y que culminaron con una donación formal tras una inspección técnica realizada a mediados de este año. Los dos machos jóvenes viajarán en una aeronave de carga diseñada específicamente para el transporte de fauna de gran porte, bajo protocolos estrictos de bienestar animal. Al llegar, serán alojados en un recinto que incluirá zonas de exhibición, dormitorios, áreas de manejo, piscinas de agua y lodo, e instalaciones veterinarias de primer nivel. Uno de los ejemplares ya supera el metro y medio de altura y la tonelada de peso, con proyección de alcanzar más de 4.5 metros en la madurez.

Más allá del impacto mediático, la iniciativa refleja una tendencia creciente entre los zoológicos de América Latina por fortalecer sus colecciones con especies emblemáticas que potencien su función educativa y su relevancia institucional. Para el zoológico limeño, que ya alberga rinocerontes, jirafas, búfalos y felinos en su zona internacional, la incorporación de elefantes africanos no solo revive una tradición que se remonta a finales de la década de 1970 —cuando llegó Mary, el primer elefante del parque— sino que reposiciona al recinto como un referente regional en conservación de megafauna. La apuesta, en un contexto donde los zoológicos modernos enfrentan cuestionamientos sobre su rol, es clara: educar a través de la experiencia directa con la fauna más imponente del planeta.