Espacios de aproximadamente 19 mil metros cuadrados en la periferia sur de Milán albergan hoy uno de los ejemplos más notables de reconversión arquitectónica en Europa. Lo que fue una destilería del siglo XX se transformó, a partir de 2015, en un complejo cultural multidisciplinario que integra galerías de exposición, cine, biblioteca, restaurante y espacios de investigación.

La intervención arquitectónica responde a un enfoque deconstructivista que rechaza la adaptación convencional. El principio rector sostiene que no son los proyectos quienes deben amoldarse a los espacios existentes, sino que los espacios deben reconfigurase según las necesidades del proyecto. Esta filosofía se materializa en tres estructuras contemporáneas: el Podio —construido con aluminio, material tradicionalmente reservado para ingeniería aeronáutica—, el Cine, un edificio de espejos con dos ventanas, y la Torre, inaugurada en 2018.

La colección permanente comprende aproximadamente mil obras de arte contemporáneo, incluyendo instalaciones de artistas como Jeff Koons, Walter De Maria, Damien Hirst y Carsten Höller. Entre los proyectos más destacados figura la Haunted House, una instalación que reinterpreta las narrativas de los trabajadores de la antigua destilería mediante un revestimiento en pan de oro de 24 quilates, fusionando memoria industrial con intervención artística contemporánea.

La misión institucional se centra en la investigación crítica que abarca tanto ciencia como arte, capturando las dinámicas contemporáneas y su influencia en la sociedad actual. El concepto de arte contemporáneo trasciende los últimos cincuenta años: se contemplan exposiciones que dialogan con obras de la Antigüedad, siempre recontextualizadas bajo el prisma de lo contemporáneo, permitiendo que narrativas históricas adquieran nuevas lecturas en el presente.

Esta transformación representa una tendencia global en la gestión del patrimonio industrial: la reconversión de complejos manufactureros en centros culturales que preservan la memoria del lugar mientras generan espacios dinámicos para la reflexión contemporánea. El modelo demuestra que la arquitectura no es meramente contenedora, sino agente activo en la producción de significado cultural.