Expedición internacional coordinada por la Unesco, junto con autoridades de la República Dominicana y el Gobierno de España, se prepara para iniciar en 2027 la fase de excavación más ambiciosa en la búsqueda de naufragios históricos en aguas dominicanas. Este esfuerzo arqueológico tiene como objetivo identificar y estudiar los restos sumergidos en el norte del territorio, que están vinculados tanto con navegación de los siglos XVI y XVII como con el intenso tráfico comercial colonial posterior.

Bahía de La Isabela, situada en la costa noroeste, constituye el epicentro de esta investigación. En este lugar se fundó la Villa de La Isabela, el primer asentamiento español permanente en el continente americano. Durante el establecimiento de la villa entre 1493 y 1494, varios navíos naufragaron debido a fuertes tormentas y a las complejas barreras de coral que caracterizan el lecho marino de la zona. Las exploraciones subacuáticas han revelado más de 40 anomalías en este sector, que podrían corresponder a pecios de la época. Bahía de Luperón y la costa de Puerto Plata también presentan interés significativo, ya que las corrientes traicioneras y las rocas sumergidas provocaron el encallamiento de diversas naves españolas que navegaban en las rutas comerciales del Caribe. En el entorno de Bahía de Caracol y Montecristi, hacia el oeste de La Isabela, se encuentran zonas arrecifales históricamente peligrosas para las carabelas y galeones de gran calado. Cayo Natividad y los bancos de coral de la costa norte han actuado como trampas naturales durante el período colonial, conservando bajo capas de sedimentos navíos de distintas épocas.

Importancia científica y patrimonial de esta misión trasciende lo académico. El proyecto subacuático representa un acontecimiento de gran relevancia para la República Dominicana, cuyo resultado fortalecerá el expediente de candidatura de la Villa de La Isabela para ser declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. Si se logra esta distinción, La Isabela se convertirá en el segundo sitio dominicano en ser incluido en este catálogo internacional, junto a la Ciudad Colonial de Santo Domingo, inscrita en 1990.

Descubrimiento de estos naufragios impulsará el desarrollo de un modelo de turismo cultural y científico en la costa norte dominicana. Siguiendo las directrices de la Convención de la Unesco de 2001, las investigaciones fomentan la conservación in situ de las estructuras marinas, permitiendo la creación de parques arqueológicos subacuáticos donde residentes y visitantes pueden participar en actividades de buceo recreativo guiado. Este enfoque transforma el patrimonio náutico en un motor educativo y económico sustentable para la región, generando oportunidades de investigación científica de largo plazo y posicionando al país como destino de arqueología marina en el Caribe.