Patrimonio urbano en riesgo: la batalla por preservar identidad arquitectónica en la capital
Organizaciones ciudadanas impulsan declaratoria de zona artística para frenar demoliciones y gentrificación en colonias históricas
Organizaciones vecinales han iniciado una gestión ante el Gobierno Federal para obtener una Declaratoria de Zona Artística que proteja el patrimonio arquitectónico de dos colonias históricas de la Ciudad de México. La iniciativa responde a una preocupación creciente: entre el 10 y 15 por ciento de los inmuebles con valor…

Organizaciones vecinales han iniciado una gestión ante el Gobierno Federal para obtener una Declaratoria de Zona Artística que proteja el patrimonio arquitectónico de dos colonias históricas de la Ciudad de México. La iniciativa responde a una preocupación creciente: entre el 10 y 15 por ciento de los inmuebles con valor patrimonial podrían desaparecer si no se implementan medidas de protección inmediatas frente a nuevos desarrollos inmobiliarios y fenómenos de gentrificación acelerada.
Los activistas han señalado que la solicitud será presentada a la Secretaría de Cultura, con un proceso de tramitación estimado entre seis y siete meses. Durante este período, existe el riesgo de que continúen demoliciones, excavaciones, modificaciones estructurales, alteración de fachadas y transformaciones que afecten el paisaje urbano. Por ello, han solicitado al Gobierno de la Ciudad de México que respalde esta estrategia y realice acciones concretas para proteger los inmuebles mientras se concreta la declaratoria, incluyendo mecanismos de salvaguarda del patrimonio.
Estas colonias son consideradas uno de los conjuntos urbanos más representativos de la capital. Su valor radica no solo en los inmuebles individuales, sino en la relación entre edificios, calles, plazas, jardines, fachadas y las diversas corrientes arquitectónicas que han contribuido a definir su identidad. Como parte del proceso, será necesario actualizar los catálogos de inmuebles en la zona, tarea que implica la reclasificación de registros del INAH e INBAL que datan de 1973. Según los activistas, elementos que hace medio siglo carecían de valor histórico o artístico hoy son invaluables y requieren protección institucional para garantizar su permanencia como parte del patrimonio cultural de la ciudad.


