Uno de cada cuatro españoles (25%) deja propina en cada ocasión que sale a comer o cenar, mientras que un 15% afirma no hacerlo nunca. Este comportamiento refleja la naturaleza personal y voluntaria de la propina en España, estrechamente vinculada a la experiencia vivida y a la calidad del servicio recibido. La mayoría de los comensales (58%) opta por dejar propina de manera ocasional, tomando decisiones basadas en la experiencia general en el restaurante.

Entre las razones que llevan a no dejar propina, un 61% considera que el precio de la cuenta ya incluye el servicio, mientras que un 20% menciona que el uso de tarjeta dificulta el gesto. Un 19% sostiene que el personal de servicio ya recibe un salario, por lo que no ven necesario añadir un monto extra. Para quienes deciden dejar propina, el importe suele ser moderado: un 63% de los clientes deja menos del 5% del total de la cuenta, mientras que un 35% se sitúa entre el 5% y el 10%. Solo un 2% de los encuestados supera este porcentaje.

La experiencia en su conjunto es el principal factor que influye en la decisión de dejar propina, con un 57% de los encuestados indicando que disfrutar de una buena comida y un excelente servicio son determinantes. Un 36% destaca la atención recibida por el personal como un motivo significativo, mientras que solo un 5% considera que es una costumbre que siempre sigue. En cuanto a los tipos de establecimientos, los restaurantes tradicionales son los que más propinas reciben, con un 58% de los españoles indicando que dejan propina en estos locales, en comparación con un 17% en restaurantes de alta gastronomía, un 16% en lugares informales y un 9% en bares y cafeterías.

La inclusión de sugerencias de propina en la cuenta ha generado un notable rechazo entre los comensales. Un 60% considera inapropiada esta práctica, mientras que un 23% la acepta siempre que se mantenga como una opción voluntaria. Un 17% se siente incómodo al experimentar esta situación, aunque comprende su intención. De cara al futuro, un 77% de los encuestados se inclina por eliminar la práctica de las propinas, mientras que un 22% prefiere mantenerla como está actualmente, y solo un 1% está a favor de aumentarlas.

Respecto a la distribución de la propina, un 61% de los participantes aboga por un reparto equitativo entre todo el equipo de sala y cocina, mientras que un 33% considera que debería destinarse exclusivamente a la persona que atendió la mesa, y un 7% solo al personal de sala. Estos datos sugieren que existe un consenso creciente sobre la necesidad de repensar cómo se estructura la gratificación en el sector de la restauración, con énfasis en la voluntariedad y la transparencia.