Música trasciende el mero sonido; se convierte en lengua, memoria y vínculo que une a pueblos, incluso a aquellos que han emigrado pero mantienen vivas sus raíces. Este concepto vertebra un concierto que reúne a más de 300 músicos representando 12 bandas con orígenes en las regiones mixteca, zapoteca, mixe y chinanteca, congregadas en el Zócalo capitalino para interpretar un repertorio que celebra los temas más emblemáticos de Oaxaca.

Esta iniciativa responde a una estrategia deliberada de preservación cultural en un entorno urbano que, según coordinadores del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, a menudo diluye la identidad. David Bravo, coordinador de Enlace Cultura del INPI, enfatiza la relevancia de lo que denomina "comunalidad": el esfuerzo por mantener viva la identidad cultural en un contexto que se presenta, en ocasiones, como hostil y desdibujado. Bravo destacó el caso de la Banda Cuatro Barrios de Yalálag, ubicada en Ecatepec y Gustavo A. Madero, áreas que describió como territorios con escasas oportunidades de esparcimiento y expresión cultural.

Banda es considerada el alma de la comunidad en Oaxaca, lo que hace que esta reunión de agrupaciones sea fundamental. Representa una resistencia en el entorno urbano, una lucha contra la apatía, el olvido y la cerrazón. Azucena Abreo Bravo, representante de la Banda Cielo Zapoteca, compartió que el proyecto de la Banda Monumental Oaxaqueña se originó en 2016 con el objetivo de "evitar que se pierda esa identidad" e involucrar a las nuevas generaciones. "Afortunadamente hemos logrado que la juventud forme parte de la Banda Monumental", señaló. Este colectivo comenzó con 10 agrupaciones y actualmente cuenta con 15, aunque en esta ocasión participarán 12 debido a compromisos comunitarios.

Evento no solo es un espectáculo musical, sino una reafirmación cultural que busca preservar la identidad en un entorno que a menudo la diluye. Jornada incluye una calenda que da inicio a las primeras horas de la tarde, partiendo desde la esquina de Doctor Mora y Avenida Juárez, y concluye en la Plaza de la Constitución, consolidando así un acto de resistencia simbólica en el corazón de la capital.