Procesiones ornamentadas con arte efímero continúan siendo expresiones de identidad profundamente enraizadas en comunidades del Estado de México. En Santa Clara Coatitla, municipio de Ecatepec, miles de habitantes participaron en una celebración que extendió más de tres kilómetros de tapetes elaborados con aserrín y arena pintada, una práctica que ha consolidado su presencia desde 1994.

Estos tapetes representan un fenómeno cultural que trasciende lo meramente decorativo. Veintitrés vialidades fueron transformadas en lienzos efímeros que exhiben figuras religiosas, representaciones zoomórficas, formas geométricas, pirámides y referencias a la cultura popular mexicana, incluyendo iconografía de la lucha libre. La procesión que acompañó la conmemoración de Santa Clara de Asís recorrió espacios públicos emblemáticos como Plaza Juárez, 5 de Mayo, Moctezuma y Venustiano Carranza, consolidando el evento como un ritual comunitario de relevancia territorial.

Según registros locales, la masificación de esta tradición comenzó hace tres décadas, cuando los vecinos decidieron ampliar una práctica que artesanos de Tlaxcala y Puebla ejecutaban originalmente en espacios religiosos. El evento integra elementos sonoros —bandas de viento, cohetes— y visuales que generan una experiencia multisensorial, reflejando cómo las comunidades mexicanas perpetúan patrimonio cultural intangible como mecanismo de cohesión social y diferenciación territorial. Para gobiernos locales y actores interesados en desarrollo comunitario, estas expresiones demuestran el potencial económico y social del turismo cultural de base comunitaria, sin requerir infraestructura monumental sino la movilización de conocimientos tradicionales y participación cívica.