Panamá ha formalizado la prórroga de sus requisitos migratorios de tránsito hasta el 30 de junio de 2029 mediante el Decreto Ejecutivo No. 15, publicado en la Gaceta Oficial el 14 de agosto. Esta medida extiende la vigencia del Decreto 162 de diciembre de 2022, cuya validez había expirado el 31 de julio, manteniendo sin cambios las condiciones para los viajeros afectados.

La normativa, que se instauró en marzo de 2022, responde a la necesidad de gestionar el flujo migratorio que transita por el territorio panameño. El gobierno argumenta que la medida permite administrar adecuadamente la situación de ciudadanos que utilizan Panamá como punto de conexión, ya sea para regresar a su país de origen o para continuar hacia otros destinos. El régimen considera también a quienes poseen residencia, visas extranjeras o condiciones laborales válidas en sus lugares de destino.

La estructura normativa incluye un sistema de excepciones que exime a ciertos grupos de la obligación de tramitar documentación adicional. Están exentos quienes regresan a su país de origen, poseedores de visa de turismo o residencia en Panamá, y aquellos con residencia permanente en terceros países. También se consideran excepciones a quienes tengan residencia vigente o visas emitidas por países con altos estándares migratorios, como Estados Unidos, Canadá, Australia, Corea del Sur, Japón, Reino Unido, Singapur y miembros de la Unión Europea. Los que presenten contrato laboral válido en su país de destino también quedan eximidos.

Para quienes no califican bajo estas excepciones, la solicitud de visa debe realizarse con antelación ante un consulado panameño o a través de apoderado legal ante el Servicio Nacional de Migración, con un mínimo de 30 días hábiles previos a la fecha de viaje. Esta disposición tiene su origen en el incremento del movimiento migratorio regional durante 2022, cuando muchos viajeros utilizaban vuelos con escala en Panamá hacia Nicaragua, que había eliminado requisitos de visa para ciertos grupos. Desde allí, continuaban su trayecto por tierra hacia otros países de la región.

La prórroga refleja la evolución continua de la política migratoria panameña, que ha sido ajustada en varias ocasiones desde su implementación inicial. Estos cambios responden a dinámicas regionales complejas y a la necesidad de equilibrar la facilitación del tránsito legítimo con el control de flujos migratorios irregulares.