Uno de los invernaderos más emblemáticos de Europa se encuentra en medio de una transformación integral que representa un hito en la conservación del patrimonio arquitectónico. Ubicado en el Parque del Retiro de Madrid, este edificio histórico construido en 1887 por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco experimenta un proceso de restauración que incluye el reemplazo de más de 5,000 cristales y la renovación completa de su estructura metálica. El proyecto, con una inversión superior a siete millones de euros, tiene previsto concluir en julio de 2027.

Protegido como Bien de Interés Cultural y parte del Paisaje de la Luz —reconocido como Patrimonio Mundial por la Unesco en 2021—, este invernadero ha sido objeto de múltiples intervenciones a lo largo de su historia. La última restauración significativa data de 1994, cuando se instalaron cristales más grandes y curvos que, aunque ofrecían una estética refinada, generaron problemas de ventilación y condensación en el interior. La intervención actual representa un retorno a los cristales cuadrados originales, diseñados específicamente para resistir condiciones climáticas adversas como el granizo, mientras permite una circulación de aire más eficiente.

Necesidad de la intervención surgió en 2023 cuando se detectó el desprendimiento de piezas de hierro, lo que obligó al cierre inmediato del edificio. Un análisis exhaustivo de su estado estructural reveló la urgencia de una restauración integral. La obra incluye la instalación de un complejo sistema de andamios que se extiende por los 13,000 metros cúbicos del invernadero, facilitando no solo el reemplazo de cristales sino también la restauración de la estructura metálica, el pórtico, el pavimento y el remate de la cúpula.

Innovaciones tecnológicas marcan esta intervención. El equipo de restauración implementa sistemas de "rodonado" para unir piezas metálicas, tecnología "sponger" para limpiar sin generar polvo de hierro, y soldadura láser para las ventanas y vidrios. Estas técnicas representan un avance significativo en la conservación de estructuras históricas de hierro y cristal. El edificio, que desde los años noventa alberga exposiciones temporales de artistas contemporáneos bajo la gestión del Museo Reina Sofía, continuará siendo un espacio de encuentro entre la historia arquitectónica y la creación contemporánea, consolidando su rol como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura industrial europea.