Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México ha puesto en circulación la primera edición facsimilar de la "Historia de las Indias de la Nueva España e islas de Tierra Firme", crónica escrita hace más de cuatro siglos por el fraile dominico Diego Durán (1537-1588). Dividida en tres tratados, esta obra representa un documento singular en la historiografía colonial: un texto que combina la erudición del cronista, la sensibilidad del misionero y, fundamentalmente, la voz de la tradición indígena que logró filtrarse a través de la pluma de su autor.

Las páginas del facsímil abordan temas que trascienden la simple narración evangelizadora. Dioses y rituales, genealogías y conquistas, fiestas y sacrificios conforman un mosaico que revela la complejidad de una civilización cuya grandeza persiste en la memoria colectiva mexicana, más allá de las consecuencias inmediatas de la Conquista. El investigador José Rubén Romero, responsable del estudio introductorio, sitúa la relevancia de este texto al mismo nivel que obras clásicas como "La Odisea" o "La Ilíada": documentos que han perdurado porque capturan la esencia de un pueblo y su visión del mundo.

Entre los episodios más significativos que Durán registró figura la búsqueda de Aztlán ordenada por el tlatoani Moctezuma Ilhuicamina, donde una comitiva de brujos se transforma en animales, se encuentra con un hombre inmortal que conoció a los antepasados y dialoga con la diosa Coatlicue, angustiada por el paradero de su hijo Huitzilopochtli. Estos relatos, aunque impregnados de elementos que la historiografía contemporánea clasificaría como míticos, merecen ser comprendidos en su contexto: la historia nunca ha estado completamente separada de lo religioso y lo simbólico. Romero subraya que la inclusión de estas narrativas es fundamental para una comprensión más profunda del pasado prehispánico, reconociendo que Durán logró lo que pocos cronistas de su época: permitir que los indígenas narraran su propia historia, con sus propios términos y su propia cosmovisión intacta.