Incendios en Aragón amenazan patrimonio medieval: el cierre de un monasterio clave en la historia del reino
Un enclave histórico bajo amenaza: evacuación de restos reales y piezas patrimoniales tras incendio en el Prepirineo
Incendios de magnitud sin precedentes en el Prepirineo aragonés han obligado al cierre de uno de los enclaves más significativos del patrimonio medieval español. Las llamas arrasaron cerca de 9,000 hectáreas y alcanzaron el Monasterio Viejo el 13 de agosto, desencadenando una operación de rescate de emergencia en la que…

Incendios de magnitud sin precedentes en el Prepirineo aragonés han obligado al cierre de uno de los enclaves más significativos del patrimonio medieval español. Las llamas arrasaron cerca de 9,000 hectáreas y alcanzaron el Monasterio Viejo el 13 de agosto, desencadenando una operación de rescate de emergencia en la que efectivos de la Unidad Militar de Emergencias tuvieron que derribar puertas para acceder al interior del recinto y evacuar sus piezas más valiosas.
Entre los objetos rescatados se encuentran los restos óseos de los reyes Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I, así como la indumentaria del X Conde de Aranda y fragmentos de pintura mural, trasladados al Museo de Huesca como medida de protección. Ubicado bajo una imponente roca caliza a 27 kilómetros de Jaca, en el corazón del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel, este monasterio no es solo un monumento arquitectónico, sino un lugar fundamental en la génesis política del Reino de Aragón.
Su historia se remonta a tradiciones orales del siglo VIII, cuando un noble llamado Voto se retiró como ermitaño tras salvarse milagrosamente de caer por un barranco. La construcción formal del monasterio comenzó en 1026 por iniciativa de Sancho el Mayor de Navarra, pero alcanzó su mayor relevancia durante el reinado de Sancho Ramírez (1063-1094), cuando fue elegido panteón de los reyes de Aragón. La iglesia fue consagrada en 1094 y el claustro románico, una de las joyas del conjunto, se levantó a lo largo del siglo XII.
Marcó un hito en la historia religiosa peninsular: el 22 de marzo de 1071, el monasterio fue escenario de la primera celebración del rito litúrgico romano en la Península Ibérica, marcando el abandono definitivo del rito hispano-visigótico que había prevalecido desde el siglo VI. Durante dos siglos, también fue parte del Camino de Santiago en su variante aragonesa, otorgándole una proyección que trascendía las fronteras del reino. Según leyendas medievales, el Santo Grial fue custodiado en sus muros desde 1071 hasta 1399.
No es la primera vez que el fuego amenaza este enclave. En 1675, un incendio de tres días dejó el Monasterio Viejo inhabitable, obligando a la comunidad monástica a reubicarse. Entre 1693 y 1705 se construyó el Monasterio Nuevo en estilo barroco, que actualmente alberga una hospedería y centros de interpretación. El Monasterio Viejo, declarado Monumento Nacional en 1889, conserva una arquitectura que combina estilos de diferentes épocas, consolidándolo como lugar de gran interés histórico y cultural. Su cierre temporal refleja la vulnerabilidad de estos espacios ante fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes.


