Viajes de residentes canadienses hacia Estados Unidos registraron un incremento del 10.2% en julio respecto al mismo período del año anterior, marcando el cuarto mes consecutivo de crecimiento interanual. Este repunte cierra una caída que se extendió durante 15 meses, iniciando un proceso de recuperación que comenzó en abril. Sin embargo, los analistas advierten que la normalización completa de los flujos turísticos aún enfrenta obstáculos significativos en el mediano plazo.

Desglozando los datos por modalidad de transporte, los viajes en automóvil —que representan casi la mitad del total de desplazamientos transfronterizos— impulsaron el crecimiento con un aumento del 12.8%. En contraste, los viajes por vía aérea mostraron una contracción del 1.4% interanual, evidenciando una divergencia en los patrones de movilidad según el tipo de transporte. Este comportamiento refleja tanto cambios en las preferencias de viajeros como factores externos que afectan de manera diferenciada cada segmento.

Un análisis comparativo de dos años revela la magnitud del rezago pendiente: los viajes en automóvil en julio fueron 28.9% inferiores a los registrados en el mismo mes de 2024, indicando que el crecimiento actual opera desde una base deprimida. Los tomadores de decisiones en México y América Latina deben considerar que la dinámica del turismo transfronterizo norteamericano impacta directamente en las percepciones de estabilidad geopolítica, confianza en viajes internacionales y, consecuentemente, en los flujos de inversión y comercio regional. La evolución de estos indicadores será determinante para proyectar tendencias en el sector turístico y su efecto multiplicador en economías interdependientes.