Salvamento Marítimo implementó un plan integral de seguridad marítima para gestionar la afluencia masiva de embarcaciones y espectadores durante un evento astronómico de alcance regional. El dispositivo establece un corredor de tráfico marítimo diseñado para separar diferentes tipos de navegación y optimizar la capacidad de respuesta en emergencias.

La zona de intervención se extiende desde Malpica hasta Cedeira, donde se anticipaba la llegada de seis cruceros a lo largo del día, cinco de los cuales arribarían a A Coruña y uno a Ferrol. Se registraban alrededor de mil embarcaciones deportivas en los diversos clubes náuticos de las rías. Se estimaba que más de 25,000 personas desembarcarían de los cruceros, a lo que se sumaban quienes saldrían en embarcaciones privadas, así como los miles de espectadores que se congregarían en las áreas costeras. En A Coruña, se preveía que más de 200,000 personas se reunieran para observar el fenómeno, mientras que en el municipio vecino de Oleiros se esperaba la llegada de cerca de 50,000.

Salvamento Marítimo diseñó un dispositivo que incluye un corredor para el tráfico marítimo, especialmente para los barcos mercantes, ubicado entre 3 y 6 millas de la costa. Los cruceros debían mantenerse a un mínimo de 6 millas de la costa, mientras que las embarcaciones deportivas y pesqueras que desearan apreciar el fenómeno debían situarse entre la costa y las 3 millas. Este margen de 6 millas permitía que los remolcadores prestaran asistencia en caso de ser necesario, mientras que la disposición aseguraba la separación de los diferentes tipos de tráfico.

Se anticipaba un notable aumento de embarcaciones en el mar, ya que desde puntos como las rías de Cedeira, Ares o Sada no sería posible observar el evento, lo que motivaría a muchos a alejarse. Se recomendaba a los navegantes portar luces en sus embarcaciones, incluyendo motos de agua, que por normativa no pueden navegar de noche, pero debían estar equipadas con iluminación para esta ocasión.

El despliegue de seguridad involucraba a decenas de personas, incluyendo personal de Salvamento Marítimo, Guardia Civil, Cruz Roja y equipos de emergencias de los ayuntamientos, quienes ampliaron el horario de los servicios de socorrismo hasta las 21:30 horas. Las unidades marítimas estaban completamente movilizadas, con un remolcador ubicado a 3 millas de la Torre de Hércules y una embarcación rápida en la ría de Ares, lista para actuar una hora antes del evento. Dos embarcaciones de Cruz Roja brindaban apoyo a las actividades deportivas que salían de A Coruña y Cedeira, una zona que presenta desafíos debido a sus acantilados.

La Guardia Civil del mar desplegó dos unidades, una hacia el oeste y otra hacia el norte, mientras que un helicóptero estaba disponible para responder a cualquier eventualidad, con capacidad de despegue en 10 minutos desde que se recibiera una alerta. Las recomendaciones para quienes se aventuraran al mar eran las habituales: actuar con prudencia y previsión. Era fundamental revisar los equipos de navegación, no exceder la capacidad permitida de personas, portar chalecos salvavidas, verificar la caducidad de las señales pirotécnicas y garantizar el buen estado de las baterías, motores y combustible.