De churrería tradicional a marca global: cómo un negocio familiar se convirtió en ícono gastronómico mexicano
Noventa años de tradición, expansión internacional y la preservación de una receta que ha trascendido generaciones
Fundada en 1935 en el corazón del Centro Histórico capitalino, una churrería familiar inició su trayectoria como un pequeño negocio que rápidamente se consolidaría como punto de encuentro nocturno y gastronómico. Su ubicación estratégica en lo que entonces era la avenida San Juan de Letrán —hoy Eje Central Lázaro Cárdenas—…

Fundada en 1935 en el corazón del Centro Histórico capitalino, una churrería familiar inició su trayectoria como un pequeño negocio que rápidamente se consolidaría como punto de encuentro nocturno y gastronómico. Su ubicación estratégica en lo que entonces era la avenida San Juan de Letrán —hoy Eje Central Lázaro Cárdenas— la posicionó como destino obligado para intelectuales, artistas y ciudadanos que buscaban una experiencia auténtica en la vida nocturna de la capital.
A pesar de que su fundador falleció apenas cinco años después de la apertura, sus hermanos viajaron desde España para continuar el legado familiar, decisión que marcaría el rumbo de la empresa durante las décadas siguientes. Manteniendo la receta original y el proceso artesanal como pilares fundamentales, la churrería logró atravesar transformaciones políticas, económicas y sociales sin perder su esencia. Su sucursal original, operando las 24 horas, se convirtió en testigo de la vida cultural mexicana: por sus mesas transitaron escritores de la talla de Carlos Fuentes y Octavio Paz, comediantes que marcaron época, y generaciones de estudiantes, trabajadores y familias que encontraban en ella un refugio gastronómico.
La permanencia del control accionario en manos de la familia Iriarte durante casi un siglo permitió que la marca evolucionara sin perder identidad. Bajo el liderazgo de la tercera generación, la churrería tradicional se transformó en una marca con presencia multilocal dentro de la Ciudad de México, iniciando además una estrategia de expansión internacional. En 2023, la marca abrió su primera sucursal en California, dentro de un mercado gastronómico en Costa Mesa, seguida por una segunda ubicación en Los Ángeles. Esta internacionalización representa un fenómeno más amplio en la gastronomía mexicana: la exportación de experiencias auténticas que trascienden el territorio nacional sin comprometer su autenticidad ni sus procesos artesanales, posicionando a México como referente de tradición culinaria en mercados globales.


