Tres destacados vestigios de la antigua cultura acolhua en Texcoco han sido objeto de una intervención integral que marca un hito en la conservación del patrimonio prehispánico regional. Tetzcotzinco, Huexotla y Los Melones —asentamientos contemporáneos que datan entre 1250 y 1521 d.C.— recibieron trabajos de rehabilitación ejecutados por personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia, enfocados en preservar estructuras, mejorar condiciones de acceso público y fortalecer la conservación histórica.

Tetzcotzinco, conocido como los baños de Nezahualcóyotl, constituye uno de los sistemas hidráulicos más sofisticados de la época prehispánica. Su nombre en náhuatl, que significa "el pequeño u honorable Tetzcoco", refleja su importancia estratégica en la región. Esta intervención representa la rehabilitación más significativa del sitio desde la década de 1980, abarcando la conservación de canales, basamentos piramidales, abrigos rocosos y escalinatas. Los trabajos incluyeron retiro de grafitis, aplicación de morteros de cal y arena, y restitución de piezas de piedra en diversas estructuras, permitiendo apreciar nuevamente la complejidad de su diseño ingenieril.

En Huexotla, asentamiento acolhua contemporáneo de Tetzcotzinco, las labores se concentraron en cuatro de sus siete basamentos: La Estancia, La Comunidad, el Templo de Ehécatl y Santa María Grande. Las acciones realizadas abarcaron reintegración de materiales pétreos, consolidación de aplanados, retiro de vegetación invasiva, renovación de la malla perimetral y rehabilitación de la caseta de servicios. Los Melones, el tercer sitio intervenido, es un conjunto residencial cuya arquitectura destaca por un núcleo de tierra acompañado de sillares de mampostería elaborados con tezontle negro y rojo finamente tallado. Las acciones de conservación se centraron en la reintegración de elementos arquitectónicos y mejora de las condiciones generales del espacio.

Esta estrategia integral forma parte del Programa de Acciones de Renovación, Rehabilitación y Mejoramiento de Zonas Arqueológicas y Museos, que también incluyó intervenciones en otras nueve ciudades prehispánicas del Estado de México —Teotihuacan, Malinalco, Chimalhuacán y Tenayuca— así como en el Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán. Según especialistas del INAH, esta es la primera ocasión en que se atiende simultáneamente un conjunto tan amplio de espacios patrimoniales accesibles al público, reflejando un enfoque comprehensivo hacia la conservación y la experiencia cultural de los visitantes. Revitalizar estos asentamientos no solo preserva la memoria de las comunidades prehispánicas, sino que fortalece la identidad cultural y el potencial del turismo cultural en la región.