Panamá impulsa una iniciativa de diálogo interreligioso que trasciende la apertura ceremonial de templos para convertirse en un ejercicio de construcción de paz y ciudadanía plural. La Semana de los Templos Abiertos, en su cuarta edición, integra 12 comunidades de fe de diversas tradiciones en un esfuerzo coordinado por el Comité Interreligioso de Panamá, con apoyo de la Arquidiócesis y organizaciones religiosas del país.

Esta iniciativa cobra particular relevancia en un contexto nacional marcado por episodios de confrontación social y política. El llamado del Comité Interreligioso a cuidar el lenguaje público y reconstruir puentes de confianza otorga un trasfondo significativo al evento. No se trata de un ejercicio de proselitismo, sino de una experiencia de conocimiento mutuo que busca desmantelar prejuicios, fomentar el respeto y enriquecer la convivencia democrática. Aunque la Constitución panameña garantiza la libertad de culto con el catolicismo como religión predominante (65% de la población), conviven comunidades Baha'í, musulmanas, judías, evangélicas y otras corrientes de fe que representan el 37% restante de la población.

Durante la semana, recintos emblemáticos como la Catedral Basílica Metropolitana Santa María la Antigua, la Sinagoga Kol Shearith Israel, la Mezquita Jama, el Templo Hindú y el Centro Cultural de la Soka Gakkai Internacional ofrecerán visitas guiadas, explicaciones sobre creencias fundamentales, muestras de arte religioso, música, danzas tradicionales y, en algunos casos, experiencias gastronómicas. Esta propuesta busca crear un espacio donde la espiritualidad se entrelaza con la cultura, permitiendo a la ciudadanía acercarse a la diversidad de formas de vivir la fe más allá de los estereotipos.

Según el rabino Gustavo Kraselnik, presidente del Comité Interreligioso, cada templo contará con actividades específicas para que los visitantes conozcan de cerca sus prácticas y costumbres. Para el Comité, esta apertura interconfesional se inscribe en una vocación más amplia de servicio al país, reflejando el compromiso con la construcción de una sociedad más unida y respetuosa de su diversidad. El sacerdote Eusebio Muñoz subrayó la importancia de propiciar un acercamiento real entre personas de diferentes creencias, mostrando cómo la fe se vive en la cotidianidad y el aporte de cada grupo a la sociedad panameña. Más allá de las diferencias de credo, existen valores compartidos como el respeto, el diálogo y la convivencia que fundamentan esta estrategia de cohesión social.