Los hermanos Cabrera Torres retratan la esencia de Iztapalapa
Dos décadas de registro visual capturan la cotidianidad, conflictos y festividades de una alcaldía de 2 millones de habitantes
Durante dos décadas, los fotógrafos Irving y Jair Cabrera Torres han desarrollado un proyecto artístico y autogestivo que culmina en la reciente publicación del libro "Iztapalapa: Habitar lo inhóspito". Esta obra captura la vida, la cotidianidad, los personajes, las tragedias, festividades y conflictos de una alcaldía que alberga a cerca…

Durante dos décadas, los fotógrafos Irving y Jair Cabrera Torres han desarrollado un proyecto artístico y autogestivo que culmina en la reciente publicación del libro "Iztapalapa: Habitar lo inhóspito". Esta obra captura la vida, la cotidianidad, los personajes, las tragedias, festividades y conflictos de una alcaldía que alberga a cerca de 2 millones de habitantes, distribuidos en más de 300 colonias y 17 pueblos originarios, abarcando un territorio de 117 kilómetros cuadrados que representa el 8% de la Ciudad de México. El libro, editado por HagoLibros, fue presentado en el Centro de la Imagen por los hermanos Cabrera Torres y su profesor Mark Powell. El trabajo de los autores ha sido descrito como "fotografía urbana con intención documental". Powell, quien ha sido mentor de ambos en la Fábrica de Artes y Oficios (Faro) Oriente, destacó que sus alumnos son "artistas de su barrio", refiriéndose a sus imágenes como "poemas" y al libro como el resultado de su pasión por la vida y su libertad de expresión. Jair Cabrera, quien también se desempeña como reportero gráfico, compartió un texto que sintetiza el núcleo de las historias que sus fotografías transmiten. En él, reflexiona sobre la complejidad de vivir en una colonia popular del oriente de la Ciudad de México, enfatizando que esta experiencia no es apta para cualquiera. El barrio, según Jair, no se puede reducir a clichés de violencia, pobreza o festividades. Aseguró que es fundamental caminar las calles y sentir el entorno antes de emitir juicios. "Nadie puede hablar de cómo se vive ahí sin haberlo vivido", afirmó. Recordó momentos de su infancia, donde él y su hermano se reunían en la esquina de su casa, transformando la calle en su segundo hogar y a sus amigos en una segunda familia. El estacionamiento de la tercera sección de la Unidad Ermita Iztapalapa se convirtió en su centro de diversión. Las vidas de ambos hermanos se han tejido a partir de recuerdos y pérdidas, donde la vida y la muerte, la risa y la tristeza, la inocencia y la crudeza, coexisten en su día a día. En medio de este entorno, un grupo de jóvenes de diversas edades buscaba despejar sus mentes de la confusión, intentando comprender la vida, aunque a veces solo quedaba vivirla. Jair también recordó cómo su hermano mayor, Irving, le dedicaba tiempo a volar papalotes y fue una influencia crucial en su interés por la fotografía, mostrándole las partes de una cámara fotográfica. Este vínculo familiar ha sido fundamental en su desarrollo artístico y personal, reflejando la esencia de Iztapalapa a través de su lente.


