Patrimonio acolhua: tres zonas arqueológicas reabierto tras rehabilitación integral
Texcoco recupera vestigios del señorío que rivalizó con Tenochtitlan en el Posclásico Tardío
Tres zonas arqueológicas acolhuas en Texcoco han reabierto al público tras una significativa rehabilitación realizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Los sitios —Tetzcotzinco, Huexotla y Los Melones— representan la primera intervención simultánea de esta magnitud en un conjunto tan amplio de espacios patrimoniales abiertos a la…

Tres zonas arqueológicas acolhuas en Texcoco han reabierto al público tras una significativa rehabilitación realizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Los sitios —Tetzcotzinco, Huexotla y Los Melones— representan la primera intervención simultánea de esta magnitud en un conjunto tan amplio de espacios patrimoniales abiertos a la visita pública en la región, accesibles desde la Ciudad de México en menos de hora y media utilizando transporte público.
La relevancia de estos tres sitios radica en su representación del señorío de Acolhuacan, una de las tres potencias que conformaron la Triple Alianza en el siglo XV, junto a Tenochtitlan y Tlacopan. Durante su máximo esplendor en el Posclásico Tardío (1250–1521 d.C.), el dominio acolhua se extendió más allá del actual Estado de México, abarcando territorios en Hidalgo, Puebla y Morelos. Texcoco fue un competidor directo de Tenochtitlan como centro de poder político y cultural en Mesoamérica, y de toda la obra monumental atribuida a Nezahualcóyotl, señor de Texcoco, Tetzcotzinco es el único vestigio que ha perdurado a lo largo de los siglos, protegido por los habitantes de los pueblos vecinos durante más de 500 años.
Tetzcotzinco, cuyo nombre en náhuatl significa "el pequeño u honorable Tetzcoco", no había recibido una rehabilitación de esta magnitud desde la década de 1980. Este sitio alberga canales, basamentos piramidales, abrigos rocosos, tinas y escalinatas tallados en roca, todos parte de uno de los sistemas hidráulicos más avanzados de la época precolombina. El agua era transportada desde manantiales situados a 6 kilómetros al oriente, a través de canales revestidos con estuco para hacerlos impermeables. Se ha planteado que el sistema hidráulico no solo cumplía con la función de abastecimiento, sino que también podría haber tenido un uso ritual, recreativo y posiblemente curativo para las élites, además de funcionar como un lugar de retiro, meditación y observación astronómica durante el reinado de Nezahualcóyotl en el siglo XV.
Las obras de rehabilitación incluyeron la eliminación de grafitis, inyección de morteros de cal y arena, restitución de material pétreo en muros y escalinatas, colocación de pisos de sacrificio y control de microorganismos. En Huexotla, contemporánea a Tetzcotzinco, se intervinieron cuatro de sus siete basamentos: La Estancia, La Comunidad, el Templo de Ehécatl y Santa María Grande, con trabajos que incluyeron la reintegración de material pétreo, consolidación de aplanados y la eliminación de vegetación invasiva. La rehabilitación de estos sitios enriquece el patrimonio cultural de México y ofrece a los visitantes una ventana al pasado, promoviendo la apreciación y el respeto por la historia que forma parte de la identidad nacional.


