Gobiernos de Chile y Argentina avanzan en la construcción de un corredor de conectividad aérea que replica el modelo de libre circulación europeo, eliminando progresivamente las barreras fronterizas en transporte. Esta iniciativa responde a una estrategia más amplia de posicionamiento del turismo como motor económico en ambos países, particularmente considerando que Argentina representa casi el 50% de los 6 millones de turistas que visitaron Chile el año pasado.

La subsecretaria de Turismo de Chile, María Paz Lagos, ha establecido como objetivo elevar la contribución del turismo del actual 3% del PIB a 4% al cierre del período de gobierno, lo que implicaría la creación de entre 100,000 y 200,000 empleos adicionales en el sector. Para lograrlo, se implementa una estrategia de diversificación de la oferta en las 16 regiones del país, incentivando a los visitantes a prolongar su estadía y aumentar su gasto. Se han proyectado 30 iniciativas con inversiones que superan los 1,000 millones de pesos, enfocadas en transformar el turismo de una actividad marginal a un sector económico relevante en la agenda nacional.

La expansión de la conectividad aérea constituye un pilar central de esta estrategia. Se ha anunciado una inversión significativa que resultará en un incremento del 40% en la oferta de asientos para el próximo verano entre Argentina y Chile, con la incorporación de 10 aeronaves de fuselaje estrecho en el mercado vecino. Paralelamente, el "Plan Aeropuertos" busca potenciar el polo antártico desde Punta Arenas y establecer operaciones 24/7 en terminales regionales como La Serena y Temuco, con el objetivo de alcanzar 50 millones de pasajeros anuales para 2030. Esta descentralización de operaciones aéreas responde a la necesidad de reducir la dependencia de Santiago y mejorar la conectividad interregional, replicando el modelo de integración que caracteriza al espacio Schengen europeo pero adaptado a la geografía y realidades sudamericanas.