Tradición quesera extremeña conquista el reconocimiento nacional con innovación artesanal
Un proyecto colaborativo de ganaderos y maestros queseros revitaliza la producción lechera de oveja merina en Badajoz
España mantiene una de las tradiciones queseras más robustas de Europa, con más de 150 variedades distintas y 26 quesos con Denominación de Origen Protegida (DOP) además de tres con Indicación Geográfica Protegida (IGP). Esta diversidad convierte la identificación del mejor queso nacional en un ejercicio complejo que requiere evaluación…

España mantiene una de las tradiciones queseras más robustas de Europa, con más de 150 variedades distintas y 26 quesos con Denominación de Origen Protegida (DOP) además de tres con Indicación Geográfica Protegida (IGP). Esta diversidad convierte la identificación del mejor queso nacional en un ejercicio complejo que requiere evaluación rigurosa. Anualmente, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación organiza un concurso de reconocimiento, y en su edición reciente, el galardón máximo recayó en un queso de oveja merina producido en Campanario, Badajoz, que superó a los ganadores de cada una de las cinco categorías competitivas.
El proyecto nació de una necesidad económica estructural: las explotaciones ganaderas de ovejas merinas en la región enfrentaban depreciación de la lana y caída de precios del cordero. Trece profesionales —ganaderos, comerciantes y un maestro quesero— se reunieron en un bar local y decidieron crear una planta de elaboración que transformara la materia prima regional. De esa conversación surgió una quesería que hoy es reconocida como referente nacional. La producción se sustenta en rebaños propios que pastan libremente en las dehesas locales. A diferencia de otras razas como la Lacaune, la oveja merina produce aproximadamente medio litro de leche diario, caracterizado por su alto contenido de grasa y proteínas, elementos fundamentales para la elaboración de quesos de complejidad.
La metodología de producción mantiene técnicas tradicionales: el cuajo utilizado es vegetal natural, obtenido mediante maceración de los pistilos de la flor del cardo, un procedimiento que ha permanecido constante a lo largo de generaciones. La maduración requiere un mínimo de 60 días, período durante el cual se desarrollan perfiles de textura diferenciados según el tiempo de afinado. A los dos meses, la pasta presenta consistencia muy blanda y casi líquida con corteza fina; a los tres meses alcanza una textura cremosa y untuosa conocida como 'Torta Asentada'; después de 12 meses de maduración, el queso adquiere dureza al corte, perdiendo su untabilidad y comportándose como un queso duro. Este producto ha acumulado reconocimientos internacionales, incluyendo medalla de plata en los World Cheese Awards, consolidando su posición como expresión de excelencia en la quesería española contemporánea.


