Quinientos comerciantes por cuenta propia obtuvieron certificación en manipulación de alimentos y condiciones de salubridad en el Centro Histórico de San Salvador, en el marco de las celebraciones en honor al Divino Salvador del Mundo. Esta iniciativa, impulsada por la Superintendencia de Regulación Sanitaria, representa un modelo de formalización que garantiza la seguridad alimentaria de los asistentes a uno de los eventos más concurridos del país, estableciendo estándares verificables para la venta de alimentos típicos como elote loco, raspados de yuca y churros españoles.

Manuel Rodríguez Joachín, director de la Autoridad de Planificación del Centro Histórico de San Salvador, destacó que la certificación fue posible gracias a la colaboración entre la Unidad Técnica de Comercio en el espacio público de la alcaldía y la Superintendencia de Regulación Sanitaria. Cada comerciante recibió un carné que acredita su cumplimiento con los estándares de higiene y limpieza requeridos. Este documento facilita la identificación de vendedores autorizados y fortalece la confianza de los consumidores. Los comerciantes certificados completaron capacitaciones obligatorias sobre higiene personal, manejo de utensilios y conservación de alimentos, reforzando la seguridad alimentaria en la ciudad.

Su gestión ha promovido una articulación institucional que involucra a más de mil colaboradores municipales en tareas de logística, limpieza, seguridad y promoción de la salud. Más de seiscientos empleados del área de desechos sólidos implementaron un plan especial de recolección y saneamiento, asegurando que el Centro Histórico se mantuviera en condiciones óptimas durante las celebraciones. Este enfoque proactivo en la recolección de residuos se realiza negocio por negocio en horarios específicos, demostrando una coordinación operativa sin precedentes.

Registros oficiales indican que el desfile del comercio reunió a más de doscientas mil personas, mientras que la afluencia total en los primeros días de las festividades superó los ochocientos mil asistentes. Se proyectó que el complejo Sivarland y las plazas del centro histórico recibirían más de un millón doscientos mil visitantes, posicionando el evento como un catalizador de revitalización urbana. Las actividades forman parte de un proceso más amplio que busca posicionar a la capital como un destino turístico atractivo, fomentando un ambiente seguro y limpio que responda a las expectativas de una población cada vez más consciente de los estándares de calidad en espacios públicos.