Temporada invernal en Argentina cerró con señales contradictorias en el sector turístico: mientras la cantidad de viajeros creció 5.9% alcanzando 4.6 millones de personas, el gasto promedio por turista cayó 5.6%, reflejando una contracción en el poder adquisitivo de los viajeros. Este fenómeno evidencia una brecha significativa entre volumen de visitantes e impacto económico real, con un desembolso total de $2.12 billones que permanece 16.9% por debajo del récord histórico de 2023.

Geográficamente, la polarización es evidente. Los destinos de montaña y nieve en la Patagonia —Bariloche, Ushuaia, San Martín de los Andes y Villa La Angostura— lideraron la ocupación hotelera, con Bariloche alcanzando casi 85% de ocupación gracias a las nevadas de mediados de julio. Los centros culturales del Norte y Cuyo también registraron desempeño favorable. En contraste, la Costa Atlántica y la provincia de Buenos Aires enfrentaron uno de los inviernos más débiles en años recientes, afectados por la cautela del consumidor local y la migración de divisas hacia destinos internacionales.

Esta contracción del gasto se tradujo en estadías más cortas, reducción del consumo secundario y presión sobre márgenes en hotelería y gastronomía. Los operadores de transporte aéreo de cabotaje y terminales de autobuses reflejaron esta cautela mediante ajustes tarifarios para mantener rentabilidad mínima en un contexto de incremento en costos impositivos y operativos. El panorama de reservas hoteleras avanza con lentitud comparado con temporadas anteriores, señalando desafíos estructurales en la recuperación del sector turístico argentino.